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Cuidados después de una Constelación Familiar


reflexiona constelacion



Participar en una Constelación Familiar, ya sea como parte de un taller o en una sesión individual, siempre es un evento emocionalmente muy removedor. Siempre les digo a quienes asisten a dicha terapia en Angelitodemiguarda, que lo vivenciado en la sesión es sólo la mitad del trabajo, aunque quizás es lo más potente: adquirir conciencia del origen de nuestros conflictos y de qué debemos dejar ir para vivir una vida más plena y libre.


Después de una constelación familiar se da todo un proceso de profundización de la toma de conciencia y liberación que hemos realizado en la terapia, con síntomas y cambios físicos, emocionales y mentales que afectan al constelado y también a todo su árbol familiar, siendo más evidente generalmente en las personas con las cuáles tenían conflictos, evidentes o soterrados.


¿Cómo podemos apoyar nuestro trabajo constelación, después de una sesión? Aquí van cinco consejos que te pueden ayudar a sobrellevar mejor las emociones post constelación y a asentar de mejor forma el trabajo realizado:


1. Respeta los 21 días de silencio post constelación: Tras una constelación se suele recomendar que el constelado guarde silencio respecto de los detalles y aspectos más profundos del conflicto trabajado en la terapia, con el fin de no condicionar la toma de conciencia o los cambios emocionales y mentales que se pueden producir por resonancia en otros involucrados como parte de su familia. Si lo comentamos con otros familiares podemos hacerlos sentir obligados a actuar de una forma determinada, o llevarlos a sacar conclusiones que muchas veces no tienen que ver con las cargas constelares que les afectan a ellos.


2. Acompañar el proceso post constelación con otras terapias: en mi caso particular, me gusta acompañar la terapia constelar con terapia floral, porque considera que las flores nos ayudan a depurar nuestro cuerpo físico y sutil y también nos entregan fortaleza y convicción respecto del trabajo terapéutico. A veces lo más recomendado es un reiki, que nos entregue cobijo y bienestar, o una limpieza energética que balancee las energías de nuestro cuerpo.


3. Repetir cuantas veces nos diga nuestra intuición el cierre constelar: cuando estamos finalizando una constelación, el constelador guía un diálogo con el ancestro o familiar con el que trabajamos, cuyo objetivo es reconocerlo, darle su lugar en nuestra conciencia familiar y devolverle las cargas que de ellos hemos llevado, sin que nos pertenezcan. Muchas veces el desarrollo de la constelación produce emociones tan potentes (consternación, dolor, resistencia, duda, alivio, negación) que se nos hace difícil realizar este trabajo de forma consciente. Por eso yo siempre recomiendo a quienes asisten a la terapia que repitan el cierre constelar cuando estén más tranquilos, de forma individual y privada, cuando el proceso emocional post constelación les ha permitido una nueva toma de conciencia o les ha mostrado nuevas repercusiones de lo que se ha mostrado, y el reposo y la calma les permite devolver cargas y liberarse desde un nivel de conciencia más profundo.


4. Dar por concluido el proceso de la terapia constelar cuando realmente hayamos soltado las cargas que llevamos y no nos pertenecen: como decía al principio, la sesión constelar es sólo la mitad de la terapia, sólo la toma de conciencia. Por tanto, después, necesitamos continuar el trabajo, responsable, de soltar cargas innecesarias, condicionamientos y modificar hábitos. A veces, son tan fuertes los lazos emocionales con nuestros ancestros, que simplemente no es posible entregar las cargas y soltar. Y entonces, en lugar de suponer que hemos concluido el trabajo constelar, es mejor sincerarnos, decir que no estamos preparados aún, y comprometernos a trabajar, cuando estemos preparados, en liberar nuestras cargas. Es un trabajo para con nosotros mismos, no queremos engañarnos.


5. Tomar de nuestros ancestros lo bueno, y devolver las cargas que de ellos heredamos y no nos corresponden: debemos recordar que esta herencia que recibimos, de una forma u otra, se ha producido por amor. No es bueno pasar de redentores de nuestro linaje a jueces del mismo, y culpar a quienes vinieron antes que nosotros y sus decisiones, de nuestras desgracias. Lo que heredamos, y hemos asumido nos ha enseñado mucho, nos ha hecho fuertes y nos ha hecho crecer. Soltemos el dolor, pero guardemos la experiencia, y lo más importante, permitámonos tomar de nuestros ancestros las cosas positivas que en ellos vemos: perseverancia, convicción, fortaleza, responsabilidad. Toda actitud negativa que aparece en la biografía de nuestros ancestros tiene una contraparte positiva, y siempre recomiendo a mis pacientes que a la par de dejar ir lo negativo, tomen lo positivo que le da fuerza y continuidad al linaje. Eso permite una toma de conciencia más amorosa y refuerza la pertenencia y cohesión del árbol genealógico.


Por último, no está de más recomendarte que después de la constelación te tomes las cosas con calma, te des espacio a la reflexión y la meditación sobre lo que de ti y tu linaje has reconocido, y cuides tu salud física (las fluctuaciones emocionales pueden producir crisis curativas post constelación, que se manifiestan en signos físicos, como resfríos, fiebres, diarreas, que son indicios de que estamos depurando las cargas que llevábamos). Mantén el contacto con tu terapeuta y permítete compartir tus dudas y reflexiones con él o ella si hay cosas que aún no te cuadran. Las constelaciones familiares son realmente una terapia potente y muy sanadora. Esperamos que estos consejos te ayuden a fortalecer el trabajo post constelación, y a iluminar tu árbol genealógico desde el Amor.

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